Sunday

Antu Kuyen

Me encantan los planes a largo plazo,
Divisar, analizar, planificar y ejecutar, 
Así como se construye una casa,
Se construyen los cimientos del vivir, 
¿En pilotes o con radier?
Radier, para que cuando vengan los tormentos, no enfríen los cimientos. 

Una bienvenida a mi casa,
Dónde todo está perfectamente medido. 


Saturday

valores humanos, sociales y culturales que ayuden a construir un mundo digno

--- ALFORJAS ---

El individuo sufre de una condición congénita, que va en aumento desde su concepción. Deficiencia crónica de pérdida de conocimiento, lo llaman vulgarmente: “los que olvidan”
Es una enfermedad nueva, forma parte del conjunto de nuevas enfermedades del mundo, como suelen denominar a las derivaciones de enfermedades sin cura, sin cura aparente.
Deficiencia crónica de pérdida de conocimiento, es una mutación de lo que conocemos como alzhéimer, provocada por diversos factores del nuevo mundo.
Nuestro personaje, a medida que va creciendo, va olvidando. Llega a un punto en que no sabe quién es. Es el desconocido. Así se auto reconoce.
Conoce un día a una amiga, que es una divinidad. Tiene la habilidad de hacer viajes en el tiempo, rompiendo la estructura que conocemos como tiempo-espacio. Visita un día de cada año de nuestro personaje. Intenta obligarlo por medio de pequeños señuelos, que debe anotar cada recuerdo que puede ser olvidado, todos los días.
Visita 1 día de los 15 años que tiene. Al final, entiende que es imposible, no hay cura para aquella enfermedad. El olvido.
La revelación final, nuestro personaje, enfermo a tal extremo, no se conoce. No se reconoce, no entiende nada. Olvido casi total, recuerda apenas como caminar, se arrastra por las calles de Antofagasta.
Entabla conversaciones profundas, tiene un nuevo amigo. Pero al final se da cuenta que es el mismo, le cuesta entender que es un bastardo de este siglo, amenazado, ultrajado, manipulado. Le han mentido.
Al final, en un momento de lucidez, tiene aquella revelación. Toma conciencia de quién es. Por un acto que hizo su amiga, en uno de aquellos viajes en el tiempo.
Final….
Escena de caballo llevando todos sus recuerdos, en alforjas, corriendo. . .





R A S M I L L O N



Sunday

La transición del ser interno
                                            del vacío 
                                                          a las robustas raíces. 
La construcción de los cimientos
                                                     de tierra 
                                                                      al piso hecho de granito.
El alma ya establecida, firme y concisa. 

Thursday

Carta a los días pasados

Luego de haber estado tres años sin escribir, vagando por pasadizos de sedimento muerto, donde mi espíritu se acostumbró a refugiarse en lo trivial y más o menos superficial, me he reencontrado con el amor de mi vida: el verso.

Más allá de poder hablar actualmente sobre las características físicas y materiales de lo que experimento y contemplo, me veo en la obligación de transmitir acerca del alma de las cosas, de la manera más pura posible. Y esto aún más, respecto de los seres que me rodean.

La luna se alza cada día sobre mis cabellos, dejando entrever que las noches pasan y mi piel se vuelve más terca, más inquebrantable, al igual que mis esquemas mentales. Dejando de lado la posibilidad de imputar un adjetivo moral a aquello, sobre si el paso del tiempo tiene un carácter positivo o negativo, me atrevo a decir que es neutro, porque no podemos decidir sobre aquél, el tiempo sólo es, en sí mismo, sin que ningún ser cien por ciento humano lo pueda gobernar. Lo que se extiende ante nuestras corazas forma parte del gobierno de la Divinidad, y dudo que podamos entrometernos en ello.

En mi cuerpo fluye, de manera constante, un río. A veces tengo la impresión vaga de que se ha abierto una compuerta, dejando extender  en estos escritos lo que habita en mi abstracción. Al no tener una dirección fija, se extienden hasta llegar a la yema de mis dedos, y hasta cada punto abierto de mi piel. Porque este don, que ha sido regalado y entregado a mí por la Divinidad, no es casualidad. He comprendido que tiene como fin el plasmar mi alma por medio de él, y que de esa forma crezca en mí una plantación entera de flores.

Utilizando metáforas y comparaciones con objetos que cotidianamente utilizamos, expreso mi sentir. Porque del mundo práctico, se abre paso el mundo abstracto, aquel del que no encontramos forma material, ni color propios, sino que es algo totalmente desconocido.

De lo conocido, podemos conocer lo desconocido. Así como también, de lo extraño, podemos conocer lo que dejará de ser extraño.

P.S: Importante es recordar que... el futuro es siempre prometedor.

PPV.

Friday

I.- ¿LA MATERIALIZACIÓN DEL QUÉ?

Apartado nº1.- La materialización de la abstracción.

‘¿Sacamos algo a favor si no materializamos nuestra abstracción?’

Para responder esta pregunta, primero, es menester dejar en claro que para efectos de este escrito, la entenderemos como todos los pensamientos, sentimientos e ideas, que circulan por cada uno de los seres racionales.

En segundo lugar, es algo certero que solemos atribuirle características a todo lo que nos rodea, así como por ejemplo distinguimos un sillón, y su correspondiente tapiz, como agradable y cómodo al tacto, bello en aspecto, en color y en detalles.

Y en esto, hay que hacer un apartado. Encontramos dos formas de asignación de caracteres, en función de su origen. Las llamaremos 1) Características visuales, que tienen su origen en lo que percibimos como testigos oculares o visuales del objeto, o más pertinente, la correspondiente materialización.  Y las 2) Características táctiles o del tacto, que tienen su origen en lo que percibimos como seres sensoriales, al poder tocar, oler, sentir la temperatura, etc. Este accionar es propio de seres que en esencia clasifican, estructuran, organizan, seleccionan lo externo.

Y en tercer lugar, y en virtud de lo anterior, cabe preguntarnos si es posible materializar los pensamientos, sentimientos e ideas. 

Para avanzar al apartado nº2 "Acerca de los esquemas mentales", es necesario reflexionar en torno a lo expuesto anteriormente. 

Don't let the sun catch you crying' - JB.





Sunday

"Sólo debes saber que, por siempre lamentaré tu pérdida"

Monday

El ático

En el ático de su casa merodean oscuridades
Reflejadas en los vidrios y azulejos
Y en las cajas que han sido tiradas
Viven los libros, fotografías y músicas 
De los que han sido sujetos 
Pero que ahora ya son memorias 
Cádaveres pacientes del destino 
Dejados escondidos dentro de su indiferencia 
Cubiertos del aserrín derivado de sus roídos huesos

En el ático de su casa encontré unas cadenas
Llegan atadas hasta el centro estructural
Y las voces desenfrenadas acuden desde el origen 
Se vacía cada vez que despliego la compuerta 

¿Dónde duermen las ratas cuando llueve?
Se encierran bajo un tapiz
Cuatro grosores de ansiedades 
Algunas capas de catástrofes 
Pero buscando una madriguera 
Encuentran la armonía vivaz del existir

¿Dónde se van los dolores cuando se solloza?
Expulsados a diez kilómetros por hora 
Llegan hasta la matriz 
Para luego evaporarse

Brillante sol frente a sus ventanas
Veo rondar cada cierto lapso de tiempo...

Wednesday

y en la mesa de mantel cuadrillé

Y en la mesa de mantel cuadrillé
Las flores del pasado marchitas
Renacían desde el alma viva

Las manos surcadas por el viento
Las muchas ráfagas entrando por las venas
Mirando un desierto gris
Reflejando en sus ojos un color opaco

Los tantos horizontes consumidos
Las tantas tierras
Las tantas lloviznas caídas de su rostro

Pero si llegaran aquellos tiempos
En que la luz eterna visitara su rostro
Tanteando mi mente envejecida
Buscando los campos floridos
Y cepas jugosas
Dejaría los frutos de su ser
Alumbrando todas mis mesas.

Friday

El desconocido

No conozco su nombre, por lo que prefiero llamarle "el desconocido", aunque  paradójicamente lo conozco más que a cualquiera del pueblo. Él es adicto a ese tipo de nostalgia que te revuelve y entretiene los sesos, es como si estuviera esperando que suceda una explosión en cada uno de los poros del recorrido de su cuerpo, y su alma fluyera, su alma eterna clavada en algún lugar de su cuerpo. Te podría decir que si tirara un tarro de pintura en una pared, y ésta se esparciera, se provocaría un caos que aún así mantiene un lenguaje, forma y color, y si esa pared fuese su cuerpo, él levantaría su dedo señalando a la mar provocando un estremecimiento de las aguas, salpicando la pintura, nostalgia y alma a los diez vientos. 
El desconocido camina y el mar lo mira con desdén, los carroñeros pájaros grises saborean su boca mientras él derrama sus pies por la acera, porque sinceramente no pareciera que él caminara, sino que se derramara en cada paraje en el que decide pasar. Esparce en cada paso un poco de su alma, nostalgia, anhelos despiadados y algunas incomprendidas ocurrencias que sólo podrían contenerse en él, en sus ojos, sus cabellos, sus manos y pies. 
Un día como hoy, fui a buscar al desconocido. ¡Buen sol, buen día!, grité y refunfuñé un buen rato. Cuando decidió saludar, por primera vez noté en su rostro una expresión que nunca antes había visto, no era enojo ni felicidad, tranquilidad ni nerviosismo. No sabría como decirlo, era una mueca singular que al no saber identificarla, me provocaba cierta confusión. Me apresuré a relatarle un suceso ocurrido el día de ayer, a lo que él me extendió un vaso de agua. Y mientras estábamos sentados en una mesa circular antigua, el desconocido guardaba un silencio fúnebre, empujando a que hablara, aunque después de soltar todo lo que se había anidado en mi, por un minuto pensé que quizás sólo quería que guardara silencio y no explotara. 
Sentí vergüenza y después de despedirme de su manera singular, me fui y escapé de aquella presión emocional que yo mismo había provocado.
Después de ese encuentro que tuve con aquel hombre, me tomó un tiempo hasta ahora comprender quién era él. Su nombre era Roberto, tenía 59 años, vestía ropa de la cual no había nada que alabar, usaba zapatos corrientes y tenía algunas ideas extravagantes acerca de la vida, de las personas y de la muerte. Creía en la justicia, no sabría decir si humana o inhumana, pero que de alguna forma todo se cobraba o se pagaba, se vivía o se moría, se agredía o se dejaba transgredir.
No sabía quién eran sus padres ni tampoco si tenía familiares sanguíneos. Luego de analizarlo durante todos esos años en que lo veía derramarse por el suelo por aquí, por allá, por el muelle, por el bazar, pude deducir algunas cosas. Intenté locamente comprenderlo, entenderlo, ser su amigo, o simplemente conversar a ratos, pero nunca hubo nada más que un silencio bordeando lo trivial o un paseo mirando cualquier cosa aburrida. 
Roberto era un bastardo de éste siglo, ultrajado, manipulado y agonizado. Roberto era un bastardo de éste siglo y sinceramente me demoré varios años en comprender que aquél desconocido era yo.