Apartado nº1.- La
materialización de la abstracción.
‘¿Sacamos algo a favor si no materializamos nuestra
abstracción?’
Para responder esta pregunta, primero, es menester dejar en
claro que para efectos de este escrito, la entenderemos como todos los
pensamientos, sentimientos e ideas, que circulan por cada uno de los seres
racionales.
En segundo lugar, es algo certero que solemos atribuirle
características a todo lo que nos rodea, así como por ejemplo distinguimos un
sillón, y su correspondiente tapiz, como agradable y cómodo al tacto, bello en
aspecto, en color y en detalles.
Y en esto, hay que hacer un apartado. Encontramos dos formas
de asignación de caracteres, en función de su origen. Las llamaremos 1)
Características visuales, que tienen su origen en lo que percibimos como
testigos oculares o visuales del objeto, o más pertinente, la correspondiente
materialización. Y las 2)
Características táctiles o del tacto, que tienen su origen en lo que percibimos
como seres sensoriales, al poder tocar, oler, sentir la temperatura, etc. Este accionar es propio de seres que en esencia clasifican, estructuran, organizan, seleccionan
lo externo.
Y en tercer lugar, y en virtud de lo anterior, cabe
preguntarnos si es posible materializar los pensamientos, sentimientos e ideas.
Para avanzar al apartado nº2 "Acerca de los esquemas mentales", es necesario reflexionar en torno a lo expuesto anteriormente.