Thursday

Carta a los días pasados

Luego de haber estado tres años sin escribir, vagando por pasadizos de sedimento muerto, donde mi espíritu se acostumbró a refugiarse en lo trivial y más o menos superficial, me he reencontrado con el amor de mi vida: el verso.

Más allá de poder hablar actualmente sobre las características físicas y materiales de lo que experimento y contemplo, me veo en la obligación de transmitir acerca del alma de las cosas, de la manera más pura posible. Y esto aún más, respecto de los seres que me rodean.

La luna se alza cada día sobre mis cabellos, dejando entrever que las noches pasan y mi piel se vuelve más terca, más inquebrantable, al igual que mis esquemas mentales. Dejando de lado la posibilidad de imputar un adjetivo moral a aquello, sobre si el paso del tiempo tiene un carácter positivo o negativo, me atrevo a decir que es neutro, porque no podemos decidir sobre aquél, el tiempo sólo es, en sí mismo, sin que ningún ser cien por ciento humano lo pueda gobernar. Lo que se extiende ante nuestras corazas forma parte del gobierno de la Divinidad, y dudo que podamos entrometernos en ello.

En mi cuerpo fluye, de manera constante, un río. A veces tengo la impresión vaga de que se ha abierto una compuerta, dejando extender  en estos escritos lo que habita en mi abstracción. Al no tener una dirección fija, se extienden hasta llegar a la yema de mis dedos, y hasta cada punto abierto de mi piel. Porque este don, que ha sido regalado y entregado a mí por la Divinidad, no es casualidad. He comprendido que tiene como fin el plasmar mi alma por medio de él, y que de esa forma crezca en mí una plantación entera de flores.

Utilizando metáforas y comparaciones con objetos que cotidianamente utilizamos, expreso mi sentir. Porque del mundo práctico, se abre paso el mundo abstracto, aquel del que no encontramos forma material, ni color propios, sino que es algo totalmente desconocido.

De lo conocido, podemos conocer lo desconocido. Así como también, de lo extraño, podemos conocer lo que dejará de ser extraño.

P.S: Importante es recordar que... el futuro es siempre prometedor.

PPV.