Reflejadas en los vidrios y azulejos
Y en las cajas que han sido tiradas
Viven los libros, fotografías y músicas
De los que han sido sujetos
Pero que ahora ya son memorias
Cádaveres pacientes del destino
Dejados escondidos dentro de su indiferencia
Cubiertos del aserrín derivado de sus roídos huesos
En el ático de su casa encontré unas cadenas
Llegan atadas hasta el centro estructural
Y las voces desenfrenadas acuden desde el origen
Se vacía cada vez que despliego la compuerta
¿Dónde duermen las ratas cuando llueve?
Se encierran bajo un tapiz
Cuatro grosores de ansiedades
Algunas capas de catástrofes
Pero buscando una madriguera
Encuentran la armonía vivaz del existir
¿Dónde se van los dolores cuando se solloza?
Expulsados a diez kilómetros por hora
Llegan hasta la matriz
Para luego evaporarse
Brillante sol frente a sus ventanas
Veo rondar cada cierto lapso de tiempo...